
El jilguero es una de las aves más apreciadas por su canto y su belleza. Precisamente por su valor natural y cultural, pero no es un ave doméstica común, porque tener y criar jilgueros legalmente en España están sujetas a reglas específicas.
En esta guía encontrarás una explicación ordenada, comprensible y útil para todos los niveles, desde quien se inicia hasta quien ya tiene experiencia en este mundo.
El jilguero es un ave silvestre protegida

En España existe un listado oficial de especies silvestres protegidas, y el jilguero (Carduelis carduelis) forma parte de ese marco de protección.
Esto tiene una consecuencia muy clara para el aficionado:
- El jilguero no puede tratarse como un canario o un periquito
- No puede capturarse en la naturaleza
- Solo puede mantenerse si procede de cría en cautividad legal
Esta protección busca evitar el expolio del medio natural y garantizar la conservación de la especie.
Para comprobarlo por uno mismo, toda la normativa y los listados oficiales se publican en el Boletín Oficial del Estado, accesible a cualquier ciudadano.
Qué se exige en España para tener un jilguero legalmente

Para que un jilguero pueda mantenerse legalmente en una jaula en España, deben cumplirse dos requisitos básicos, exigidos en todo el territorio nacional.
La anilla: identificación del jilguero nacido en cautividad
El primer elemento esencial es la anilla que debe ser:
- Oficial (federativa/de asociación reconocida)
- Cerrada
- Del tamaño reglamentario (habitualmente 2,5 mm en jilgueros parva)
La anilla contiene la información necesaria para identificar al ave (año, criador y código identificativo).
Su función es clara: demostrar que el jilguero ha nacido en cautividad.
Documento de cesión: acreditar la procedencia legal
La anilla por sí sola no es suficiente. También es obligatorio poder acreditar la procedencia del ave.
Para ello existe el documento de cesión, que debe entregarte el criador nacional que te vende o cede el jilguero.
Este documento recoge, de forma sencilla:
- Los datos del criador
- Los datos del jilguero
Su finalidad es dejar constancia de que el ave procede de cría legal en cautividad y ha sido transmitida de forma regular.
Guardar este documento es fundamental ante cualquier comprobación administrativa.
Requisitos que pueden añadir las comunidades autónomas

España es un Estado descentralizado, y las comunidades autónomas desarrollan y aplican la normativa.
Por ese motivo, además de la anilla y el documento de cesión, algunas comunidades pueden exigir:
- Autorización administrativa de tenencia
- Inscripción en registros de fauna silvestre
No todas las comunidades piden exactamente lo mismo.
Por eso, antes de adquirir un jilguero, siempre es recomendable consultar con la Consejería de Medio Ambiente correspondiente a tu lugar de residencia.
Tener jilgueros no es lo mismo que criar jilgueros
Este punto es clave y conviene tenerlo muy claro.
- Tener un jilguero: mantener un ejemplar legal en una jaula, cumpliendo los requisitos anteriores.
- Criar jilgueros: reproducirlos, criar pollos y transmitirlos a terceros.
Qué se exige además si quieres criar jilgueros

La cría de jilgueros está permitida, pero depende de la comunidad autónoma y siempre suma obligaciones a las ya existentes para la simple tenencia.
Registro como criador
Muchas comunidades autónomas exigen que quien cría jilgueros:
- Se registre como criador
- Declare la actividad reproductiva
- Lleve un control de nacimientos y cesiones
Núcleo zoológico
Además, es habitual que se requiera la inscripción como núcleo zoológico, especialmente cuando:
- La cría es continuada
- Hay varios reproductores
- Se generan pollos de forma regular
El núcleo zoológico no es un trámite simbólico: acredita que las instalaciones cumplen condiciones mínimas de control, higiene y sanidad.
Conclusión
Tener y criar jilgueros legalmente en España es posible, pero no es algo improvisado. Requiere conocimiento, responsabilidad y respeto por la normativa.
En términos generales:
- El jilguero es un ave silvestre protegida
- Solo se permite la cría en cautividad
- La legalidad se demuestra con anilla cerrada y documento de cesión
- Las comunidades autónomas pueden exigir autorizaciones adicionales
- Criar implica obligaciones extra, como registro y núcleo zoológico
Entender bien estas diferencias protege al aficionado, evita sanciones y contribuye a la conservación de una de las aves más emblemáticas de nuestra fauna.


