Cómo preparar la pareja de jilgueros para la cría: luz, baños, dieta y tiempos

pareja de jilgueros

Preparar una pareja de jilgueros para la cría no es acelerar un proceso, sino acompañarlo. En la naturaleza, la reproducción no comienza de un día para otro: el cuerpo del ave responde poco a poco al aumento de horas de luz, a la mejora del clima, a la abundancia de alimento y a la estabilidad del entorno.

En cautividad ocurre exactamente lo mismo. Cuando forzamos los tiempos, los problemas aparecen: huevos claros, rechazo del nido, estrés, hembras agotadas o machos excesivamente nerviosos. En cambio, cuando la preparación se hace bien, la cría fluye de manera mucho más natural.

En este artículo te explico cómo preparar una pareja de jilgueros para la cría desde un enfoque realista, usado por criadores experimentados, y siempre priorizando la salud y el bienestar del pájaro.


Antes de empezar: bases imprescindibles

Antes de hablar de luz, dieta o nidos, hay algo que no se puede saltar: la pareja debe estar sana y estable.

Un jilguero no debería entrar en cría si:

  • Se embolina con frecuencia
  • Respira con ruido o mueve la cola al respirar
  • Tiene diarrea persistente
  • Está excesivamente asustadizo o apático

La cría exige un esfuerzo físico importante, especialmente para la hembra. Preparar pájaros “justos” o con problemas latentes suele acabar en abandonos de nido o en puestas fallidas.

También es importante que la instalación sea tranquila, sin corrientes de aire, con temperatura lo más estable posible y lejos de ruidos continuos. La estabilidad del entorno es una de las grandes claves del éxito.


La luz: el factor más importante para iniciar la cría

Si hay un elemento que realmente activa el ciclo reproductivo del jilguero, ese es el aumento progresivo de horas de luz. El organismo del ave interpreta ese cambio como la llegada de la primavera.

Primero quiero dejar claro que no hay mejor que la luz natural, pero también se puede usar la luz artificial en algunos casos. Aquí el error más común es subir la luz de golpe. Puede funcionar con algún ejemplar concreto, pero en muchos casos provoca estrés, desajustes hormonales o pájaros “pasados” que luego no crían bien.

Cómo aumentar las horas de luz de forma correcta

Lo más recomendable es hacerlo de forma gradual, imitando lo que ocurre en la naturaleza.

Un esquema práctico sería:

  • Partir de las horas de luz reales que tengan en invierno
  • Aumentar poco a poco, semana a semana
  • Buscar una estabilidad final en torno a 13,5–14,5 horas diarias

No es necesario obsesionarse con el número exacto. Mucho más importante que la cifra es que el horario sea siempre el mismo y que los pájaros tengan una noche bien marcada y tranquila.

El uso de temporizador es fundamental. Evita depender de encender y apagar luces “a mano”.

Ambiente y tipo de iluminación

La luz debe ser uniforme y no molesta. Evita reflejos directos a la jaula o cambios bruscos de intensidad. Lo ideal es una iluminación constante que simule un día largo y calmado, no un foco potente apuntando a los pájaros.


El baño: bienestar, pluma y estimulación natural

El baño cumple varias funciones durante la preparación de la cría. Ayuda a mantener el plumaje en buen estado y también actúa como estímulo conductual cuando el jilguero empieza a “sentirse en primavera”.

Durante la preparación:

  • Ofrece el baño entre 3 y 5 veces por semana
  • Retira el baño una vez usado para evitar enfriamientos

Un jilguero que se baña con ganas suele ser un jilguero activo y en buena condición. Si evita el baño o se queda embolado después, conviene revisar la frecuencia o el ambiente.

En ambientes muy secos, algunos criadores recurren a una ligera nebulización ambiental, pero siempre con mucha prudencia. Si hay cualquier sospecha de problema respiratorio, mejor evitarla.


La alimentación: preparar sin “calentar de golpe”

La dieta es otro punto donde muchos aficionados se equivocan. Preparar para la cría no significa cambiarlo todo de repente ni saturar al pájaro de suplementos.

El objetivo es que la pareja llegue a la cría:

  • Con buen tono muscular
  • Con reservas energéticas equilibradas
  • Sin hígado cargado
  • Con una digestión estable

Alimentación durante la fase de preparación

Durante las semanas previas conviene:

  • Mantener una buena mezcla base de semillas
  • Introducir la pasta de cría poco a poco
  • Aportar algo de alimento fresco en pequeñas cantidades

Todo cambio debe hacerse de forma progresiva. Si introducimos muchos alimentos nuevos a la vez, es más fácil provocar heces blandas, rechazo o desequilibrios.

Alimentación durante la cría

Cuando llegan la puesta y los pollos, la alimentación blanda cobra un papel clave. Los padres necesitan alimento fácil de embuchar y con suficiente proteína para sacar adelante a los polluelos.

Aquí es fundamental:

  • Pasta de cría fresca y bien conservada
  • Agua siempre limpia
  • Higiene extrema para evitar fermentaciones

Más no siempre es mejor. Lo importante es la regularidad y observar cómo responde la pareja.

Calcio y apoyo mineral

El calcio es importante, especialmente para la hembra durante la puesta. Lo habitual es ofrecer hueso de sepia de forma constante. Si existen antecedentes de huevos con cáscara débil o retenciones, lo más sensato es consultar con un veterinario especializado.


Los tiempos: semanas, no días

Uno de los mayores errores es tener prisa. La preparación real de una pareja de jilgueros suele llevar entre 8 y 10 semanas.

Un ejemplo de planificación razonable sería:

  • Primeras semanas: ajuste de luz, baños regulares y revisión del estado general
  • Semanas intermedias: dieta de preparación estable y observación de comportamiento
  • Fase final: estabilización del fotoperiodo y colocación del nido cuando la hembra lo pide

Forzar antes de tiempo suele provocar más problemas que beneficios.


Señales de que la pareja está realmente lista

Más allá del calendario, son los propios pájaros los que marcan el momento.

En el macho suele verse:

  • Canto más constante y decidido
  • Actitud de cortejo hacia la hembra
  • Mayor seguridad y actividad

En la hembra:

  • Interés claro por el nido o el material
  • Mayor tranquilidad dentro de la jaula
  • Conducta receptiva ante el macho

Si aparecen signos de estrés, apatía o agresividad continuada, conviene frenar y revisar el manejo.


Errores frecuentes que conviene evitar

  • Subir la luz de golpe “para provocar celo”
  • Cambiar toda la dieta en pocos días
  • Manipular el nido constantemente
  • Criar con pájaros que aún no están asentados o tranquilos

La mayoría de fracasos en la cría no se deben a mala suerte, sino a pequeños errores acumulados.


Conclusión y recomendación personal

Preparar una pareja de jilgueros para la cría es un proceso de equilibrio entre luz, alimentación, ambiente y tiempo. No se trata de acelerar, sino de crear las condiciones adecuadas para que el ave quiera criar.

Si tuviera que resumir mi experiencia en una sola palabra, sería progreso. Progreso en las horas de luz, progreso en la alimentación, progreso en los estímulos. Se trata de acompañarlos para que su cuerpo llegue a la cría cuando está preparado. Cuando ese progreso es constante y sin sobresaltos, los jilgueros responden mucho mejor.

Criar jilgueros debería ser una experiencia gratificante tanto para el aficionado como para las aves. Respetar sus ritmos es la mejor forma de conseguirlo.

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