
El jilguero es un ave resistente pero delicado al mismo tiempo, porque cuando enferma suele mostrar pocos signos al principio. En muchos casos, cuando los síntomas son evidentes, el problema ya está avanzado. Por eso, saber si un jilguero está enfermo a tiempo depende de observar cambios respecto al comportamiento habitual del propio pájaro, no de esperar a que aparezcan signos graves.
En este artículo explico qué cambios son importantes, por qué lo son y cuándo conviene actuar, basándome en la experiencia práctica con jilgueros en la jaula.
El comportamiento suele ser la primera señal
En la mayoría de los casos, lo primero que cambia no es el plumaje ni las heces, sino la actitud del jilguero.
Conviene prestar atención si el pájaro:
- Permanece más tiempo quieto de lo normal
- Se mueve menos por la jaula
- Reduce su actividad diaria
- Pasa más tiempo en las mismas perchas
- Se muestra menos reactivo al entorno
Estos cambios no indican por sí solos una enfermedad concreta, pero sí que algo no va como de costumbre.
Si el comportamiento se mantiene así durante más de un día sin una causa clara (estrés, traslado, muda), conviene observar otros aspectos.
Cambios en el canto
En jilgueros que cantan con regularidad, una disminución evidente del canto puede ser una señal temprana.
Es importante diferenciar entre:
- Falta de canto por muda
- Estrés puntual
- Cambios de ubicación o luz
y una pérdida de canto progresiva acompañada de apatía o menor actividad, que sí puede estar relacionada con un problema de salud.
El canto exige energía. Cuando el jilguero no la tiene, suele reducirlo.
Observación de la jaula y las heces
Las heces aportan mucha información para saber si un jilguero está enfermo si se observan a diario.
Conviene fijarse en:
- Cambios persistentes en la consistencia (más líquidas de lo habitual)
- Variaciones llamativas en el color
- Aumento o disminución clara de la cantidad
- Restos adheridos a las plumas de la cloaca
Un cambio puntual puede deberse a alimentación o estrés.
Un cambio que se mantiene varios días seguidos, especialmente si hay decaimiento, es motivo de atención.

Alimentación y consumo de agua
No siempre deja de comer por completo. A veces:
- Come menos
- Picotea sin insistencia
- Descascarilla muchas semillas sin aprovecharlas
- Cambia el consumo de agua de forma notable
Estos cambios, junto con otros signos, pueden indicar malestar o enfermedad en desarrollo.
Plumaje y postura
El plumaje suele verse afectado cuando el problema ya está más avanzado.
Señales a vigilar:
- Permanecer embolado durante gran parte del día
- Aspecto general apagado
- Menor cuidado del plumaje
- Postura encorvada o estática en la percha
El embolado ocasional no es preocupante.
El embolado persistente sin causa ambiental sí lo es.
Respiración: señal de alarma
La respiración alterada no es una señal temprana, es una señal seria.
Debe considerarse urgente si el jilguero:
- Respira con el pico abierto
- Emite ruidos respiratorios continuos
En estos casos no es recomendable esperar ni probar soluciones caseras.
El adelgazamiento: cuando se nota al cogerlo
En el jilguero, el adelgazamiento no se mide con números, se nota con la mano.
Cuando un jilguero empieza a enfermar, muchas veces pierde carne poco a poco, sin que a simple vista parezca grave. Sin embargo, al cogerlo se aprecia claramente.
Qué se nota al tocarlo
- El pecho está más afilado de lo normal
- El hueso del esternón se marca demasiado
- Al cerrar los dedos, el cuerpo se siente más “vacío”
- Da la sensación de que pesa menos
Un jilguero sano tiene el pecho firme y con algo de carne a ambos lados del hueso.
Cuando el hueso destaca mucho y apenas hay masa alrededor, ese jilguero está adelgazando, y eso nunca es buena señal.
Errores comunes en la detección y manejo
Medicar sin diagnóstico
Administrar productos “por si acaso” puede:
- Enmascarar el problema
- Retrasar el diagnóstico
- Empeorar la evolución
No todas las enfermedades tienen el mismo origen ni se tratan igual.
Restar importancia a los primeros cambios
Esperar a que el jilguero “se vea mal” suele reducir las posibilidades de recuperación.
Qué hacer cuando se detecta un cambio
Ante un jilguero que no se comporta como siempre:
- Mantenerlo tranquilo y sin estrés
- Asegurar comida y agua en buen estado
- Mantener temperatura y condiciones estables
- Tratar de identificar el problema
- Actuar según lo que se haya identificado
Conclusión
Detectar si un jilguero está enfermo antes de que sea grave depende de observar cambios progresivos, no de buscar síntomas llamativos.
El comportamiento, el canto, las heces y la postura suelen ofrecer avisos previos. Ignorarlos o retrasar la actuación es uno de los errores más comunes.
Una observación constante y una reacción a tiempo marcan la diferencia en la salud del jilguero.


