
Capturar jilgueros ha sido durante décadas una práctica presente en distintas regiones, vinculada a la afición por el canto de esta ave y a su tenencia en cautividad. Con el paso del tiempo, la situación de la especie y la normativa que regula su protección han cambiado, por lo que resulta importante conocer los métodos tradicionales de captura, el marco legal actual y las alternativas disponibles.
Este artículo ofrece información objetiva y clara sobre la captura de jilgueros, sin posicionarse a favor ni en contra, dejando la opinión personal para el apartado final.
Formas de captura de jilgueros
La captura de jilgueros se ha realizado históricamente mediante distintos sistemas, utilizados según la tradición local, el entorno y la época del año.
- Captura con liga (viscosa)
Método tradicional que emplea una sustancia adhesiva aplicada sobre varillas o soportes donde el ave se posa. Ha sido uno de los sistemas más conocidos en la captura de pequeños fringílidos. - Captura con red abatible (red de suelo)
Consiste en una red colocada a ras de suelo o ligeramente elevada, que se acciona mediante un mecanismo cuando el ave entra en la zona preparada. - Captura con red japonesa (red aérea)
Sistema basado en redes verticales sujetas entre postes. Este tipo de red también ha sido utilizado en contextos técnicos y científicos, siempre bajo autorización administrativa.
Marco legal y ético

La normativa relacionada con capturar jilgueros ha evolucionado de manera significativa en las últimas décadas. En la actualidad, la legislación prioriza la protección de las aves silvestres y regula de forma estricta cualquier tipo de captura, limitándola a supuestos excepcionales y debidamente autorizados.
El debate ético en torno a esta práctica se centra en el equilibrio entre tradición, conservación de la especie y cumplimiento de la ley.
Impacto sobre el medio ambiente
La captura continuada de jilgueros en estado silvestre influye en la dinámica de las poblaciones naturales. La reducción del número de ejemplares reproductores puede provocar un descenso progresivo de la especie en determinadas zonas y alterar el equilibrio del ecosistema local.
Por este motivo, las políticas actuales se orientan a la gestión y protección de las poblaciones silvestres.
Alternativas a la captura de jilgueros

Ante las restricciones legales existentes para capturar jilgueros, se han consolidado distintas alternativas.
Observación en libertad
La observación del jilguero en su hábitat natural permite disfrutar de su canto y comportamiento sin intervenir directamente sobre la especie.
Cría en cautividad regulada
La cría en cautividad, realizada por criadores autorizados, permite la tenencia legal de jilgueros nacidos fuera del medio natural, identificados y conforme a la normativa vigente.
Conservación del jilguero
La conservación del jilguero se ha convertido en una prioridad dentro de las políticas de protección de la fauna silvestre.
Protección de poblaciones silvestres
La captura de jilgueros silvestres está prohibida en España desde 2018, tras la aplicación estricta de la normativa europea de protección de aves. Desde ese momento, la conservación en libertad es el eje principal de la gestión de la especie, limitándose cualquier captura a situaciones excepcionales y con autorización expresa.
Responsabilidad individual
El cumplimiento de la normativa vigente y el uso de vías legales influyen directamente en la estabilidad y continuidad de las poblaciones de jilguero en la naturaleza.
Conclusión
En mi opinión personal, me gustaría que, si algún día las poblaciones de jilguero se recuperan claramente y dejan de encontrarse en riesgo, se pueda volver a permitir la captura, pero de forma muy controlada, con cupos bien definidos, seguimiento administrativo y sanciones severas para quien lo haga de manera ilegal. Considero que, cuando existe una vía legal y regulada para acceder a algo, se reduce en gran medida la práctica ilegal y sin control.
Mientras esa situación no se dé, creo que quienes realmente aman al jilguero deberían optar por no capturar ejemplares en libertad y elegir únicamente aves nacidas en cautividad, procedentes de criadores legales. Es la manera más responsable de disfrutar de esta especie y de asegurar que nuestros hijos y nietos puedan seguir viéndola en la naturaleza.


